De nuevo en contacto con los lectores y como siempre acompañando a la editorial, como fondo de página, algún ejemplo de arquitectura emblemática; en este caso una imagen de Brasilia, diseñada por el arquitecto Oscar Niemeyer.
Justamente sobre él incluímos en este número una reseña de su obra más trascendente; obra realizada, fundamentalmente la de Brasilia, gracias a una fuerte toma de decisiones políticas por parte de los gobernantes. Sin decisión política no hay obra pública relevante.
Por nuestra parte y en relación a nuestra realidad, vemos con agrado el anuncio de obras de importancia para la zona, tales como el saneamiento del lago San Roque o la realización de un gran parque lineal en sus costas u otras, tambien acuciantes, como la extensión de la red de gas en Villa Carlos Paz o la solución de graves problemas en la red vial. Pero es cierto a la vez, que vemos con preocupación la posibilidad de que esos anuncios no se concreten. Para ello es necesario, además de abultados presupuestos, la toma de la decisión política de realizarlas.
Ese es el desafío que los gobernantes de nuestros pueblos tienen: el compromiso de llevarlas a cabo, compromiso que han asumido en sus promesas electorales.