Expresión del Patrimonio Moderno
Nota escrita por: Arqta. Ana María Rodríguez de Ortega

En esta ciudad la geografía y el paisaje se imbrican con las historias de sus hombres, de su río, de su lago, de sus sierras y sus casas conformando en el tiempo su patrimonio cultural.
Con su trazado definitivo, en 1913, encargado por don Carlos Nicandro Paz el antiguo paraje "San Roque" o "Los Puentes", perteneciente a la antigua Estancia de Santa Leocadia, se conformó como pueblo de Carlos Paz, según el plano del Ingeniero Vázquez González y así comienza su historia oficial. Más tarde, bajo su empuje se puebla de viviendas para los lugareños y primeros veraneantes incrementándose su población paulatinamente, en ambas orillas del río San Antonio unidas por el antiguo puente central. Se construye su escuela (1912), su primer hotel (1919) y la primera capilla (1914 -1915) encomendada a Nuestra Señora del Carmen.
Al promediar el siglo XX la villa contaba ya con la infraestructura suficiente para transformarse en un importante centro turístico de Córdoba y del país.
Los Carena, una de las familias pioneras de su desarrollo, comenzaron a construir en 1937 un moderno edificio, que se transformó en uno de los hoteles más importantes del Valle de Punilla.
Su diseñador, fue el arquitecto Ángel T. Lo Celso introductor de la modernidad en la década del 1930 en la ciudad de Córdoba y en la villa, pasando a diseñar junto con este hotel viviendas que conforman un valioso patrimonio moderno.
Sabemos que el patrimonio arquitectónico de un lugar está constituido tanto por aquellos edificios singulares, como por aquellos modestos y sencillos que en el tiempo son parte indisoluble de la memoria de la comunidad es decir, revelan su identidad.
Ángel T. Lo Celso (1900-1974) nació en Rosario recibiéndose de Ingeniero Geógrafo y de Ingeniero Civil en 1923 y de arquitecto en 1929 en la UNC de Córdoba. Fue Decano de la Facultad de Ingeniería y primer Director de la Escuela de Artes y organizador de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNC. Su obra moderna constituye un intento por conciliar la tradición y la vanguardia en una lúcida posición intermedia sin resignar el "progreso moderno" y los principios estéticos de la Modernidad.

Arquitectura del ex Hotel Carena
Lo Celso hizo dos proyectos de diferentes expresiones estilísticas para la familia Carena.
El primer diseño de carácter tradicional difiere del segundo como se pueden observar en los dibujos y perspectivas del autor. Se asienta en un basamento de piedra del lugar con una organización que presenta reminiscencias coloniales en las galerías de planta baja, en las dos torres que enmarcan la esquina curva del ingreso y en los techos inclinados. Este proyecto manifiesta la preocupación por lo "autóctono", lo "tradicional" oponiéndose al universalismo de las formas del movimiento moderno. El proyecto que finalmente se construyó, netamente racionalista, se inserta al entorno mediante la adecuación de sus niveles funcionales a la topografía del terreno, conservando del anterior su planteo general y las amplias arcadas de las galerías, que en este caso pierden peso visual al reemplazar el pilar robusto por pares de columnas adaptando el arco palladiano a una propuesta formal moderna, mostrando a través de esta actitud la conjunción en su proyecto de lo clásico con lo moderno.
Por su riqueza compositiva, esta obra como otras, es para ser apreciada en escorzo, nunca desde un punto de vista frontal; respondiendo a la idea de recorrido de la Bauhaus (escuela alemana de la dcada del 1930) y también relacionada con las teorías de la cuarta dimensión tan en boga en ese momento; usando volúmenes curvos para enriquecer las visuales hacia el entorno mediante terrazas y balcones. El "aire despreocupado" se consigue a través de este diseño dinámico logrando una riqueza espacial a la vez que de una concepción totalizadora; que se destaca por su emplazamiento.
La modernidad de la horizontalidad de su fachada aprovecha la curva como solución a la continuidad del perímetro; y está presente tanto en la ligereza de la estructura como en el aspecto lineal de la cubierta que acentúa la ausencia total de ornamento (siguiendo los principios planteados por Adolf Loos, maestro vienes).
De gran importancia es la manera en que trabaja la organización funcional, con una claridad en la circulación horizontal y vertical y una resolución simple del tipo tecnológico.

En la valoración de este patrimonio moderno, los aspectos funcionalistas tanto como la expresión estética juegan un rol fundamental expresando en sus relaciones dinámicas, los cambios emergentes del "espíritu del tiempo" y del "espíritu del lugar" que tenían en cuenta nuestros arquitectos, promoviendo esta reflexión en la importancia de estos valores que son posibles de mantenerlos y potenciarlos debido a las múltiples posibilidades de uso que se infieren de su naturaleza intrínseca y que se materializan en numerosos casos como este edificio; que hoy es sede desde 1981 de la Municipalidad de la Ciudad de Villa Carlos Paz. Su vigencia debido a su respetuosa conservación por parte de los especialistas, destaca sus valores presentes propios de una arquitectura "moderna regional", que hoy la convierte en un ejemplo de buen uso social del Patrimonio dirigido a un turismo sustentable que se impone en el paisaje urbano de la villa.
Arq. Ana María Rodríguez de Ortega