Hace cinco años, el 21 de noviembre del año 2000, el Comité de Patrimonio Mundial (UNESCO), declaró PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD, el conjunto de testimonios legados por la acción cultural de los jesuítas en nuestra provincia.
Así el año 2000 se convirtió en un importante hito para la historia de Córdoba.
Rosa Bertino escribió, al respecto, en una nota publicada en La Voz del Interior, con motivo de cumplirse este quinto aniversario: “El consenso actual es unánime. La declaratoria abrió los ojos sobre la importancia de este patrimonio, la necesidad de mantenerlo y restaurarlo, y atrajo una cantidad regular de turistas extranjeros. Aunque son pocos los que vienen atraídos exclusivamente por el circuito jesuítico, éste redobló el atractivo de un país con mucho paisaje y poca historia. Paradójicamente, o no, el interés y el cariño pendientes todavía son de los propios cordobeses. Los contingentes foráneos superan holgadamente a los locales. Salvo los colegios y delegaciones que se preocupan por hacer conocer la llamada Manzana de las Luces, en general ésta es visitada por extranjeros y por compatriotas que quedan extasiados ante ese remanso de paz, verde y pasado casi perfecto, enclavado en medio del asfalto metropolitano. El panorama que se abre al ingresar al Museo Jesuítico, en el viejo rectorado sobre Obispo Trejo, y a la colindante Compañía de Jesús, tiene un valor estético, histórico y espiritual comparable al de varias ciudades europeas. Vale la pena recordar que los jesuitas desarrollaron su proyecto humanista en este Nuevo Mundo, y que lo que se ve aquí no se ve en otros lados. Lo mismo ocurre con cada una de las magníficas estancias del interior provincial: las de Alta Gracia, Colonia Caroya, Jesús María, La Candelaria y Santa Catalina.”
El sistema cultural-social, religioso, económico, único en América Hispana, se inicia hacia el año 1599 con la llegada de la órden de la Compañía de Jesús a Córdoba.
Este sistema se centró en la ciudad de Córdoba alrededor de las empresas educativas y espirituales de la Compañía, originando el Colegio Máximo (1610), la Universidad (1622), el Colegio Convictorio de Nuestra Señora de Monserrat (1687), el Noviciado (1710), la Iglesia de la Compañía y la Capílla Doméstica (1644-1671), ubicados en el área central de la ciudad de Córdoba.
Para ayudar al sustento económico surgieron las estancias: de Caroya (1616), Jesús María (1618), Santa Catalina (1622), Alta Gracia (1643), La Candelaria (1683).
La “Manzana de las Luces” en la ciudad de Córdoba y el “Camino de las Estancias Jesuíticas”, constituyen un legado de más de 400 años y un itinerario turístico-cultural que permite descubrir una experiencia histórica y sus testimonios patrimoniales, arquitectónicos, ambientales, técnico-productivos y de imágen-identidad, tanto del conjunto como de cada una de sus partes.