El árbol tiene sus límites, no así la imaginación del hombre. Para superar el condicionamiento que impone la naturaleza, su ingenio ha seguido un largo camino.
En el caso de la madera y sus limitaciones de tamaño, el hombre primero creó una serie de uniones (ensambles, encastres, etc.) que le permitieron prolongar los tablones naturales y obtener mayor libertad de diseño. Luegó usó el concepto geométrico del triángulo para, aprovechando las ventajas de esta figura indeformable, armar estructuras, como las cabriadas, para aumentar sus posibilidades de lograr superficies cubiertas libres sin apoyos intermedios.
En 1907, el carpintero alemán Htezer, presentó otra solución, por demás ingeniosa: la madera laminada. En un comienzo se construyeron arcos y vigas mediante esta técnica: uniendo tablillas superpuestas adheridas con colas de caseína.
Al surgir las resinas sintéticas, se afianzó esta industria que hoy ha logrado un vasto desarrollo.
En nuestra ciudad desde el año 1990 la empresa de Omar Pompolo, se ha dedicado a la fabricación de vigas compensadas, mediante la experimentación de esta técnica. La madera laminada encolada la obtiene por la yuxtaposición, de piezas de madera de menor tamaño, eucaliptus o pino elliotis, a partir de escuadrías y medidas comerciales que secadas, encoladas y prensadas permiten la obtención de vigas de dimensiones absolutamente imposible de lograr por las maderas aserradas: hasta 14 m. de largo x 0.60 m. de alto.
Cuenta en su fábrica con prensas hidráulicas, lijadora de contacto de última generación, machimbradora y próximamente instalará una moderna cámara de secado a vapor. Ofrece además el asesoramiento profesional en el cálculo de las estructuras.
Con sus productos la firma abastece no sólo al mercado de Carlos paz y la provincia, sino que comercializa sus productos en La Rioja, San Luis y sur de la provincia de Buenos Aires.