Sustentable: palabra clave, casi mágica, que expresa el deseo y la tensión de dejar para las próximas generaciones, no ya el mundo que hoy tenemos, sino la cons- trucción permanente de un futuro posible que no se auto elimine. Por eso la O.N.U. declaró la década del 2005-2014 como “La Década de la Educación para la Sustentabilidad”, visto que aprendemos a construir sustentablemente un futuro…o ya no lo habrá.
En las palabras del Arq. Rubén Pesci, que nos dejara durante los dos días de seminario-taller dictado en el Colegio de Arquitectos de V.C.P. se enfatizó el “cómo hacer sustentables las utopías” a partir de cambiar las causas (urbanismo sustentable) en vez de curar o atenuar los efectos (urbanismo del siglo XX). También se enfatizó que estos cambios dependen de la participación de la ciudad desde sus habitantes, sus gestores y sus gobernantes, todos unidos en una “producción concertada” en pos de un “modelo de vida compartido”.
Estos “modelos de vida” posibles surgen de interpretar el tipo de ciudad que la gente quiere y llevarlo hacia un modelo aplicable en el espacio urbano plasmando lo que la UNESCO define como el “Paisaje Cultural”. Esto se logra llevando a los “actores sociales” a ser “autores del plan” a través de la participación activa y responsable en la elección y diseño de la ciudad que cada uno quiere, proyectada y materializada en un acuerdo social.
“La Ciudad de la Urbanidad” es el título de uno de los libros del Arq. Pesci donde se desarrollan más clara y extensamente los “principios” de la construcción de una ciudad sustentable, principios desde los cuales se realizó el taller-debate y que a continuación se mencionan a modo de reseña.
a) Multifocalidad: para evitar la hiperconcentración, generando sitios con diferente focalidad social, destinados unos a jóvenes, otros a las familias, a los turistas; espacios para el arte y la cultura, el deporte…etc. Y Diversidad para desestacionalizar, evitando el turismo zafrero estival, promoviendo un mejor aprovechamiento de las capacidades turísticas instaladas.
b) Espacios Abiertos: inspirados en el ágora y el foro, por lo tanto destinados a la apropiación social y a cada sector de la población; de ubicación central y también periférica.
c) Interfases: entendidas como los espacios entre las fases, o bien, los bordes entre sistemas: por ej. La interfase ciudad-lago=costas; la interfase ciudad-río=costa fluvial; o la interfase ciudad-montaña=laderas. El trabajo sobre las Interfases se plantea como lo más importante y revelador, porque lo que está “entre” es consecuencia de las dos partes, revelándose allí la sensibilidad en la percepción y lectura de la ciudad aplicadas al diseño urbano.
d) Hábitat sustentable: esto nos lleva a pensar más en el entorno que en el edificio, partiendo de la base que nada puede ser sustentable si se diseña aislada y autoritariamente sin el contexto social, económico, político…
e) Flujos cíclicos: relacionado con el principio del reciclaje, apunta a un reaprovechamiento de los recursos disponibles, partiendo del concepto que la solución a cualquier problema pasa por cambiar las causas antes que curar los efectos, pues cambiando las causas desaparecerán los efectos. De este modo la solución principista (que proviene de los principios aplicados) es previa a la solución tecnoló-gica (aplicada a altos costos para paliar los efectos sin solucionar el problema de raíz).
f) Participación: alude a la inclusión de los habitantes de la ciudad en el proceso de planificación de la misma a partir de proyectar conjuntamente el rumbo de desarrollo a seguir. Este proceso debe ser llevado adelante por la entidad municipal, como organismo coordinador y responsable, tanto de la consulta popular (a través de referéndum, encuestas, consulta a entidades intermedias especializadas, uniones vecinales, etc.), cuanto de la instrumentación técnica necesaria para su implementación y ejecución concretas.
g) Producción concertada: Partiendo de la pregunta ¿quién produce la ciudad? Pueden generarse respuestas creativas sobre la gestión de los proyectos de inversión. Así pueden desarrollarse oportunidades de inversión privada, pública y mixta, financiada por inversores locales o foráneos, siempre en acuerdo al rumbo de desa-rrollo consensuado por los habitantes de la ciudad y celosamente tutelado por la entidad gubernamental en pos y resguardo del bien común.