En la ciudad de Córdoba, una intervención urbana,
en un edificio histórico, El Buen Pastor,
enclavado en un sector de privilegio,
ha creado un nuevo espacio público con mixtura de uso público y privado.
Un espacio de convivencia ciudadana,
que la gente ya ha hecho suyo, con una fuerte sensación de pertenencia.

El Paseo del Buen Pastor revitaliza la identidad mediante una nueva relación de arquitectura y sociedad, brindando lugares y actividades atractivas dentro de un espacio-tiempo rescatado para el uso de la comunidad.

En el centro geométrico de la manzana, se emplaza la Capilla, a partir de la cual se organizan rodeándola los sectores de actividades públicas. Hacia uno de sus lados, se organiza el Area Cultural que incluye a la misma Capilla; sobre el sector sur, se ubica el Area Recreativa, compuesta por unidades gastronómicas y como tercer sector surge el Espacio exterior que abarca y articula las dos áreas anteriores y se prolonga por la trama urbana dando lugar al paseo del Buen Pastor. Perpendicular al eje longitudinal de la Capilla, se organiza el volumen que delimita el cierre sobre Avda. Hipolito Irigoyen, incorporándose en su interior nuevas funciones. Se conservó y restauró esta fachada original con su característico perfil, el cual da carácter a la trama urbana, revalorizando la presencia de la Capilla con un alto valor patrimonial y arquitectonico, jerarquizando y otorgándole importancia a las actividades culturales a realizarse en el predio.

La premisa general de esta obra, fue respetar y restaurar las formas y materiales originales y en las ampliaciones utilizar nuevos materiales, estructuras livianas y envolventes transparentes de última tecnología, contrastantes, que marquen las diferencias en el tiempo.En cuanto a la Capilla central y espacios colindantes, se han realizado todos los trabajos de reparaciones de componentes estructurales y restauro sobre revestimientos, ornatos y cornisas.